¿Son necesarias las mentiras en nuestras vidas?
Sí, ¿¡necesariamente!?
Te preguntarás qué razones existen para que hayamos normalizado mentir como algo necesario y habitual.
Primera razón:
SUBSISTENCIA
La mentira es necesaria para subsistir, para resistir dónde y cómo estés en cada momento y situación. Para mantener el «hacer» en la apariencia del «ser», para vivir sin sensación de pesadez o rigidez, en medio de las vicisitudes de cada día y con el suficiente valor y coraje.
Segunda razón:
NO VOLVERNOS LOCOS
Porque de no usar la mentira –estratégicamente– la especie humana se volvería loca. Sin asimilar que a nuestro alrededor constantemente se nos miente, se nos manipula, se nos presentan hechos y circunstancias difícilmente creíbles, no podríamos sentirnos realmente cuerdos.
La mentira es intrínseca al ser humano y bien temprano es utilizada (aún inconscientemente) en la más tierna infancia por los bebés, cuando p.ej. reciben órdenes de hacer y con sutileza hacen, pero lo contrario, cuando siendo niños o adolescentes, se dicen mentiras a los padres, cuando de notas escolares u obligaciones se trata, cuando al jefe de turno le engañamos con estratagemas variadas por no cumplir a tiempo encargos, cuando a la pareja decimos estar en tal lugar cuando en realidad estamos en otro, …y las auto mentiras, los auto engaños que nos contamos muchas veces para no afrontar la realidad cotidiana.
Reconozcámoslo
Todos mentimos
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¿Qué si no hacen los medios de c0mun1cac10n oficiales a diario en TV?
Efectivamente; mentir y mentir, para que mantengamos la idea que todo cuanto nos muestran es tal cual nos dicen. Con discursos diarios repetitivos y extenuantes, que nos condicionan a «hacer» sin cuestionarnos si realmente cuanto dicen
es ¿verdad?
Por ello no es extraño aceptar que cuando hablan en nombre de g0b1ern0s, de p0l1t1c0s, de aut0r1dades, sea para que nos demos cuenta que cuanto dicen es cierto y hay que creerlo.
Por tal razón, en base a esta máxima de que «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad«, –como decía Goebbels, el Ministro de propaganda de H1tler-, las televisiones de todo el mundo y la prensa, tan interesadas en alertarnos de las noticias que acontecen en todas partes, alteran nuestra percepción de la realidad consciente. Y no somos, ni actuamos como creemos ser, sino según lo que nos contamos.
Y como no podemos abstraernos de esa realidad contada que –consustancialmente– vive en nuestra mente pensante, que es el relato de las noticias del día a día, plagadas de verdades a medias o medias mentiras, que los seres humanos vivimos lobotomizados –divididos siempre en una polaridad– y atemorizados.
Da igual qué pensemos o creamos, nuestra vida está condicionada por cuanto pasa a nuestro alrededor y «ese» nuestro alrededor «real» está sustentado por la noticia, por el relato mediático diario.
Hoy se trata de Rus14 y Ucr4n1a, que andan parece ser en una gu3rr4 entre ellos. Ayer (mejor dicho, desde hace dos años) era el C0r0nav1rus y el K0v1d-I9.

La imagen de situación de enfrentamientos armados, por ataques rus0s a objetivos concretos m1l1t4res de aviac10n (no civiles), mostradas en TV, ya nos está relatando quién es el causante de la noticia b3lica. Nos está condicionando. Alterando nuestra percepción de la realidad.
Los malos, para los televidentes, tras cientos de horas dedicadas a advertirnos del peligro real para Europa de un ataque s0v1ét1c0 a Ucr4n1a, son los Rus0s, obviamente, ¿verdad?
Y lo creemos, creemos que nos dicen la verdad, que no nos mienten. Que la TV está contando las cosas como son, que los periódicos escriben y describen la realidad de cuanto está aconteciendo. Que no van a decirnos mentiras en este momento.
¿Y qué hay si la verdad es distinta? ¿si la realidad es totalmente la opuesta a la que nos quieren tratar de hacer creer?

¿Puede ser que algunas de las noticias que los m3d10s of1c1ales nos dan, no sean ciertas?
En el terreno macro económico influyen –no cabe dudas– las gu3rr4s, las p4ndem1as, las cr1s1s inmobiliarias, … declaradas, ya que es gracias (desafortunadamente) a éstas, que las economías de los países (casi siempre en base a noticias plagadas de mentiras) se revitalizan y refuerzan.
Se hacen negocios, se cierran acuerdos que a posteriori benefician a la población mínimamente y cuantiosamente a quienes originan los caos y desastres mundiales.
Si la verdad de la p4nd3m1a ya cada vez está más claramente al descubierto, qué nos hace pensar que la situación iniciada de confrontación entre Rus1a y Ucr4n1a, no sea otra cortina de humo (apestada de mentiras) que conllevará ingentes beneficios para unos y otros, en este efímero teatro del mundo.

Nada más hay que ver los intereses generados anualmente por la industria armamentística, farmacéutica o de la energía –estratégicamente utilizados por unos y otros países-, para percatarnos de dónde proceden siempre las crisis, los desastres globales.
Evidentemente, para ello, hay que investigar, hay que indagar y pensar por nosotros mismos. De no hacerlo y seguir tapando la verdad con más mentiras, está claro es porque

