Realidad impermanente

En esencia, la vida humana es un

constructo de realidad impermanente

siendo como somos energía, información y que vibramos, como dijo Nikola Tesla, nuestra más certera realidad es que vivimos en una constante imparmenencia.

Nada de cuanto conocemos es permanente.

Impermanencia

La vida en sí es plenamente impermanente.

Somos parte de una vida finita.

Nuestro yo consciente nos hace creer en una realidad fruto de la realidad mamada desde pequeños, llena de creencias y programas mentales, imperfectos disfrazados de perfección.

Programas paterno-materno filiales, programas educativos, televisivos, cinematográficos, publicitarios, religiosos, … que constituye la Matrix que sabe manejar y manipular el sistema de sistemas; papá Estado.

«Vivimos en una dualidad permanente«

Nos resulta altamente complejo aceptar el punto de vista diferente, cuando ello entra en conflicto con nuestras creencias y programaciones mentales.

Da igual que se trate de política, de fútbol, de defender un dogma, una postura, … en cualquiera de las esferas de la vida cotidiana en las que intervenimos, nos movemos y actuamos desde el plano del EGO, lleno de contradicciones.

Solemos ver blanco donde otros ven negro, ver oscuridad donde otros ven luz, ver el mal donde otros consideran ver el bien, …

A pesar de todo, la vida, con todos sus matices y colores es única y respetable para cada individuo.

No podemos cambiar a nadie. Es imposible.

Todos somos uno,

aunque no nos demos cuenta

Para muchos y muchas, demasiado improbable admitir que todos lo seamos, porque sería como aceptar que todos piensan como nosotros y eso sabemos que es imposible.

De ahí surgen disputas, confrontaciones, actos de intolerancia, agresividad o dañinos.

Pongan lo que pongan delante nuestra tendremos motivos siempre para defender o denostar lo mostrado. Por el constructo que es nuestro EGO.

Ahondando en la impermanencia, vemos que nuestras vidas van cambiando a lo largo del tiempo, nuestros pensamientos, nuestras relaciones, nuestras obligaciones, riquezas materiales, nuestra salud, …

Todo tiende a la impermanencia.

La relación con el entorno familiar, con compañeros escolares, de instituto o universitarios, amistades, jefes, colegas de trabajo, … todo es un fluir constante y todo tiene caracter impermanente.

Podrán mantenerse contactos en unas y otras esferas de relación, pero lo vivido a cada instante en ellas, aunque perdure, nunca es permanente.

Y darnos cuenta de esa cualidad de nuestra vida es un paso importante. Es la forma de aceptar la vida en armonía con todos y vaciarnos de conflictos internos auto construidos y nocivos desde pequeños, y llegar a dilucidar esa unicidad que es la consciencia colectiva, basada en la paz, el bien y la unión.

A pesar de todo, por mal que pinten las cosas, por complicadas que se tercien las situaciones que nos toquen vivir, tenemos que tener la absoluta tranquilidad y certeza en que todo pasa, porque todo es parte de una

Aceptarla o permanecer sin despertar en ella, es misión nuestra.

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